BENEFICIOS DE LA PB®
El principal beneficio es que el paciente entra en contacto durante un espacio de tiempo con su salud original, y como consecuencia se suavizan los síntomas, lesiones o enfermedades, y en algunos casos desaparecen.

La neurociencia y la física cuántica con los últimos descubrimientos demuestran que este estado en el que estamos en una sesión provoca cambios químicos y fisiológicos en el cuerpo, Probablemente son los que nos ayudan a entrar en una homeostasis.

“La sabiduría, la inteligencia, la paz y la salud están en TI. Yo confió plenamente en esto, pongo suavemente mis manos en tu cuerpo y espero pacientemente y con plena atención a que tu sistema haga el trabajo. Esta forma de terapia es la más hermosa y profunda que he conocido jamás”. Jose Cánovas

Entrevista a José Cánovas sobre el trabajo que hace en su consulta en Presencia Biodinámica. (Agosto 2015)

¿Que haces realmente?

Algunos me llaman Osteópata, terapeuta, chamán, mago,... Yo no me considero nada de esto, incluso este último mes percibo cierta incomodidad a llamarme terapeuta y a las palabras terapia y terapeuta. 
Empece como osteópata manipulando partes del cuerpo, profundicé en la terapia Craneosacral biodinámica, es una parte más sutil del trabajo y en estos seis últimos años de escucha en Presencia Biodinámica me doy cuenta que realmente ya no necesito manipular a las personas para que sanen y se corrigen sus síntomas. Por eso creo que ya no hago terapia en si, por lo que si no hago terapia ya no ejerzo de terapeuta; por poner alguna palabra es más honesto decir que soy un facilitador.
Podría decirse que he adquirido cierta habilidad en la escucha de las personas, de sus historias y de sus cuerpos. Esta habilidad consiste en escuchar, observando sin juicio, sin querer sanar ni salvar a nadie, con total permisibilidad de lo que se presenta en cada uno y no quedándome atrapado con eso que se presenta o con esas historias por duras que sean. 
Esto al principio fue muy complicado por las creencias y la fuerza de la mente, parece ser que tengo que tener muchos conocimientos sobre como tiene que estar el cuerpo y sobre lo que le está pasando, para llevarlo a un lugar determinado basado en mapas terapéuticos. Me doy cuenta de que al soltar todo conocimiento y confiar plenamente en el movimiento natural de las cosas y entrar en contacto con el otro desde ese lugar, entonces aparecen muchos efectos benéficos para ambos (se podría decir que tiene efectos terapéuticos). Puedo asegurar, aunque no he realizado un estudio estadístico, que esta forma de escucha es de una ayuda inmensa y esto me lo demuestra los últimos seis años de trabajo en consulta con cientos de personas que vienen con lesiones de muy diversos tipos. Sería más fácil decir que soy terapeuta Craneosacral y la gente puede entender mejor que su lesión ha desaparecido porque alguien hizo algo con ella, pero esto no sería cierto. Puedo intuir, aunque no lo se con total seguridad, que la persona que ha venido a la consulta ha sido plenamente escuchada y ella ha conectado con la salud original que está por debajo de la lesión o indigestión. Es decir que en realidad se han creado las condiciones apropiadas para que ella haga el trabajo; si lo piensas bien ésto es recuperar el poder y la responsabilidad, no tener que depender de nadie y además devolver a la persona sus propios recursos innatos.

¿Entonces no haces nada?

Imagina un niño que esta llorando, te acercas a él permitiéndole que llore, recibiendo su llanto y de pronto se calla, te mira y se relaja. Realmente no haces nada, solo estás allí escuchando y sin embargo pasa algo. Lo que estamos acostumbrados a hacer es intentar calmar al niño, intentar que se calle, darle un chupete, distraerle con un movimiento o balanceo, decirle que no es nada, queremos hacer algo con esto para obtener un resultado y sin embargo no funciona, y si funciona estamos escondiendo o tapando la expresividad del niño. Es muy difícil quedarse escuchando desde ese no-hacer.
Si esto lo traslado a la consulta realmente es así, trabajo desde ese no-hacer tan difícil de estar y sin embargo es el único medio que me llevará a un estado de quietud totalmente reparador física, emocional y energéticamente hablando. 
Algunas personas que vienen a consulta desconocen el trabajo que hago al nivel que estoy explicando aquí, ésto no limita la escucha, ni el proceso de sanación. Aunque veo que cada vez tengo más necesidad de hablar con esas personas e intentar que esta primera parte del trabajo no sea una declaración de dolores por parte del paciente y que yo soy alguien que está en postura de sanador y que se va a cargar todos sus dolores sin mas.

¿Necesitas muchos conocimientos sobre el cuerpo para hacer esta escucha?

Realmente sí tengo conocimientos sobre el cuerpo al estudiar otras terapias más físicas; ésto me ha dado cierta comodidad o seguridad durante algún tiempo. Todo conocimiento es limitante cuando trabajas a este nivel de la quietud, es decir que no se necesita ningún conocimiento, más bien es recomendable que apartes estos conocimientos cuando vas a entrar en contacto con el trabajo. Es por este motivo que cada sesión me sorprende, aunque un gran número de personas mejoran en muchos aspectos, realmente no se lo que va a ocurrir, esto hace que mi confianza en el trabajo vaya creciendo y con ello la confianza en la vida.

¿Y porque en la vida?

Yo soy el testigo de lo que ocurre en la persona cuando está en sesión. Yo no soy el hacedor de nada, solo un observador que está en el presente. El lugar al que vamos es un lugar que se podría llamar el aliento de la vida, tiene la fuerza y la sabiduría perfecta para poner un orden natural. Es la fuerza que genera la vida misma y es en la que confío plenamente. Por eso digo confiar en la vida.

¿Y las personas que no notan nada y siguen con su dolor después de la sesión?

Siempre ocurre algo, todo está en constante cambio, a veces el cambio se está dando en otro lugar y la persona puede estar demasiado focalizada en el dolor o en esa parte de la historia. El proceso de confianza sigue después de la sesión, todo tiene un tempo, no se necesita forzar nada y lo que ocurre después de la sesión es justo lo que tiene que ocurrir. Aunque esto parezca ser una excusa perfecta es importante no querer modificar lo que va ocurriendo después de la sesión, por duro que sea. Si la persona me llama después de la sesión diciendo que está igual, intento estar con lo que me dice, sin querer tener la razón o cambiar nada, lo escucho y le invito a que esperemos unos días, la mayoría de las veces esto es de mucha ayuda y unos días después algo es soltado y el cambio es más visible.

Si yo llego a tu consulta, tengo migrañas por ejemplo, ¿Como seria el tratamiento?

Sinceramente no creo que se vaya a dar ningún tratamiento, prefiero usar la palabra escucha que es más femenina, es un recibir.
El trabajo funcionaria de la siguiente forma, me explicas lo que te ocurre, desde cuando, etc, yo te hago preguntas que no tienen porque estar relacionadas con el problema (o la manifestación de algo en el cuerpo). Luego te tumbas en la camilla y yo entro en contacto contigo poniendo mis manos en algún lugar del cuerpo, que no tiene porque ser la cabeza y unos 40 minutos después aparto mis manos del cuerpo y poco a poco te puedes ir levantando. A veces los paciente se duermen o entran en un estado de relajación muy profundo, otras veces no pasa esto y el trabajo se da igual.

Resumiendo, durante un tiempo concreto, mientras la persona está en la camilla, se han creado las condiciones adecuadas para que entremos en contacto con la quietud original y el aliento de vida, y esta fuerza es la que repara, ordena o hace lo que sea necesario para el proceso de la persona.
Es realmente estar en contacto con la vida y confiar en ella.

Gracias por escucharme.

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