A QUIÉN VA DIRIGIDA Y PARA QUÉ

Se podría crear una lista innumerable de enfermedades por las que hacerse una sesión, pero creo que esto seria limitar el trabajo.

Es cierto que las personas que acuden a consulta traen consigo contracturas, lesiones, ansiedad,... el facilitador no intenta deshacerse de nada de esto, es justo lo contrario, lo escucha plenamente para que tenga un sentido y una cabida en el cuerpo y esto es lo que provoca un verdadero cambio.

Los cientos de pacientes que llevan viniendo estos últimos años me hace pensar que es un buen trabajo para personas de cualquier edad, independientemente de sus síntomas o dolores. También es muy efectiva con niños, recién nacidos y mujeres embarazadas.

SESIONES DE PRESENCIA BIODINÁMICA®
PARA NIÑOS Y BEBÉS

Cualquier suceso que sobrepasa o agobia al individuo a cualquier nivel: espiritual, psicológico, fisiológico y/o estructural puede imprimir en él un shock. A menos que se resuelva, el shock tendrá su impacto a todos los niveles de la vida de la persona. La impronta del shock y del trauma se graba en nosotros e interrumpe nuestro acceso al sentido del yo, al desarrollo psicológico y de las capacidades de aprendizaje, al funcionamiento motor y sensorial, a las funciones orgánicas y autónomas, a la propiocepción, al equilibrio, a la función de coordinación y a la integridad estructural. La resolución de las improntas de shock pre y peri-natales tiene lugar cuando la huella de shock se transforma, permitiendo a la persona el acceso ininterrumpido a su ser fundamental y al funcionamiento integrado de su organismo. La Presencia Biodinámica® proporciona a las personas de cualquier edad, incluyendo bebés, la oportunidad única de curarse y resolver el shock y el trauma del nacimiento.

En general, después de nacer, el niño tarda tres semanas en emerger de las alteraciones producidas por el estado de shock. Algunos niños pueden necesitar tres meses o más. Sin embargo, el hecho de emerger de las alteraciones que conlleva el shock no significa que el niño está curado del trauma producido. La mayoría emergen del periodo de alteraciones debidas al shock desarrollando hábitos de supervivencia y compensación directamente influidos por la impresión del shock.

Mi trabajo es observar y reconocer las señales y ritmos del neonato, las respuestas que demuestran atención (la dirección en que dirige su atención hacia el mundo externo y cómo retira la atención del mundo externo), los estados de conciencia, las pautas de movimiento, los comportamientos reflejos, la tonalidad musculoesqueletal y los cambios de tono de hipertónico a hipotónico, las expresiones verbales (murmullos, arrullos, risas, diferentes llantos), expresiones faciales y preferencias posturales.

Algunas alteraciones que podemos observar producidas por el shock agudo son las siguientes:

  • Ojos vidriosos

  • Ojos que no convergen normalmente, sino que se cruzan o separan

  • Incapacidad total o parcial de orientarse ante estímulos visuales, auditivos y táctiles

  • Hipotonicidad generalizada o ubicada en un área específica

  • Respuesta de enfado o sorpresa ante el sonido y el movimiento

  • Movimientos discontinuos o espasmódicos de las extremidades

  • Temblores involuntarios

  • Sensibilidad táctil al toque directo y la proximidad

  • Sonidos de llanto débiles, superficiales o vacíos

  • Sonidos de llanto agudos

  • Llanto inconsolable, perderse en las emociones sin poder hacer contacto visual, auditivo o táctil

  • Llanto frecuente sin razón aparente

  • Ausencia parcial o total de alerta en estados de vigilia

  • Sueño de retirada ante estímulos sensoriales de luz, sonido o movimiento

  • Moldeamiento craneal no resuelto

  • Pautas posturales no resueltas

  • Pautas de tensión craneal

  • Pautas de movimiento craneal no fisiológicas

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